Experiencias en la cima de la montaña

En nuestro camino de fe y de lucha con las realidades espirituales, un aspecto que resuena en muchos de nosotros son las experiencias en la cima de las montañas. Al igual que en las Escrituras, son esos momentos de asombro en los que nos sentimos increíblemente cerca de Dios, como en la transfiguración de Jesús antes de su crucifixión. Aunque sabemos que estas experiencias no ocurren todos los días, debemos aferrarnos a ellas con fuerza. Se convierten en nuestra ancla en los valles, en los momentos difíciles que inevitablemente forman parte de la vida. Al igual que los apóstoles se aferraron a lo que vieron en la montaña durante la transfiguración para superar los retos de la cruz, nosotros también debemos aferrarnos a nuestros propios encuentros con Dios en la cima de la montaña. Estas experiencias nos sostienen en los periodos de sequía, en las dificultades y en las noches oscuras.