Encontrar la paz en la oración

En la segunda carta de San Pablo a San Timoteo, ofrece un consejo que a menudo olvidamos. Insta a que en la comunidad se rece por el emperador y las autoridades para que el pueblo de Dios esté en paz. En nuestro mundo loco, con políticos que toman todo tipo de decisiones, con desacuerdos incluso dentro de la Iglesia, a veces es tan fácil dejar que la ira nos consuma por las malas decisiones, robándonos esa paz. Pero cuando nos mantenemos en la verdad y se la entregamos a Dios, orando para que Dios cambie los corazones y las políticas, encontramos la paz que es tan crucial para nosotros como discípulos. Puede que el consejo de Pablo sea muy antiguo, pero sigue siendo válido en nuestro mundo actual. Aprendamos una lección importante de San Pablo y recemos por nuestros líderes, encontrando esa paz que sólo Dios puede dar.