Honrar a nuestra Santísima Madre

Durante el mes de mayo, como católicos, honramos y recordamos de manera especial a nuestra bendita Madre. Ella fue la primera y la más grande creyente. A María no sólo se le concedió el gran privilegio de ser la madre de Dios, sino que dio su vida como un sí constante a Dios. Debemos recordar cuánto debió de llenarla de preguntas y de miedo. María demuestra con sus acciones su gran fe en Dios. María debería inspirarnos a tener ese mismo tipo de fe. Podemos rezar a María pidiéndole su poderosa intercesión para que podamos ser mayores personas de fe. A veces, Dios nos pide que vayamos más allá de nuestra zona de confort, que superemos nuestros límites, que hagamos lo que pensamos que es imposible. Por intercesión de María y por su ejemplo, recemos para que también nosotros podamos dar esos saltos de fe y decir sí a Dios.