El poder de la generosidad

A medida que avanzamos en el Adviento, reflexionemos sobre el poder de la generosidad. Es una época de dar, en la que el acto de dar a menudo tiene más significado que el de recibir.

En medio de las prisas navideñas, hagamos una pausa y preguntémonos: ¿Estamos siendo realmente generosos? No sólo económicamente, sino también dedicando nuestro tiempo y atención a los necesitados. Ya sea donando a un refugio, comprando regalos para los menos afortunados o haciendo voluntariado, estos actos encarnan el espíritu del Adviento.

En esta época no se trata sólo de tachar tareas de la lista, sino de preparar nuestros corazones. Y qué mejor manera de hacerlo que siendo generosos, haciéndonos eco de la generosidad que nos mostró el mayor regalo de todos: el hijo de Dios.